Steve Nash
DesaparecidoPermadeath
Steve Nash
Steve Nash nunca tuvo una carrera especialmente complicada de explicar: arreglaba cosas. Puertas, motores, instalaciones, pequeños desperfectos y cualquier objeto que pareciera haber decidido dejar de funcionar por iniciativa propia.
Nació en Misisipi en 1944 y acabó convirtiéndose en uno de esos reparadores a los que la gente llamaba cuando ya había probado todas las soluciones que aparecían en el manual.
Su verdadera especialidad era improvisar. Tenía una imaginación sorprendentemente buena para encontrar soluciones con piezas que, en teoría, no servían para nada juntas. También tenía una costumbre bastante menos admirable: fumar mientras pensaba.
A Steve le gustaba trabajar de noche. No necesitaba demasiada luz y, cuando todos los demás se habían marchado, podía concentrarse sin que nadie le preguntara cada cinco minutos cuánto iba a tardar.
El problema era que tenía un estómago bastante delicado.
En cierta ocasión, después de pasar toda una tarde reparando una máquina, aceptó comer algo que le ofrecieron en el taller. A los veinte minutos tuvo que abandonar la reparación para ocuparse de un problema mucho más urgente. Desde entonces desarrolló una desconfianza razonable hacia cualquier comida cuya procedencia no pudiera explicar.
En sus años de trabajo llegó a coincidir con otros mecánicos de la región, entre ellos Tabachin, aunque ambos tenían estilos bastante diferentes. Steve improvisaba. Tabachin prefería tener cada herramienta exactamente donde debía estar.
No se llevaban mal.
Probablemente porque Steve aprendió pronto que discutir con Tabachin sobre herramientas era una batalla que no podía ganar.
En 1993, Steve tenía motivos para estar en Kentucky durante una temporada. Un trabajo temporal, unos días fuera y la posibilidad de echar una mano a quien necesitara reparar algo.
Knox County le pareció un sitio tranquilo.
Steve todavía pensaba que los problemas más serios de su viaje serían un motor averiado, una mala comida o quedarse sin tabaco.
De los tres, probablemente ya sabía cuál le preocupaba más.